Imaginábamos los niños y niñas de la época,respetábamos por menos que al capitán Nemo,el capitán Nemo:valiente,muy valiente,por fin de barbas aceradas,si bien llegado el caso amable.siempre al
mando del Nautilus. De tal suerte que sentía el Puber la fascinación por el mundo submarino en unos días - permítaseme la expresión - tanto como estos, en los cuales los fondos de los mares eran unos verdaderos arcanos.Y es cierto que nos fascinaba el Nautilus con sus salones de bonitos nogales
y con su preciosa sala de mandos,en cuanto ahora y toda vez de unas proporciones considerables
( como una pantalla de cine);podía contemplarse el fondo del mar,el fondo del mar misterioso..en última instancia siempre pendientes de la aparición del terrible calamar gigante.
II.-
Pero siendo así como con el transcurrir del tiempo,la idea del gran batiscafo,aquella magnificiencia
de la ingeniería cuya causa fuera el fondo de los mares,prácticamente se ha enajenado de las mentes
toda vez fuera el uso civil.