Podemos evocar entonces aquellos domingos inmortales,domingos por menos de principios
del siglo XX,en los cuales las parejas ( algunas de ellas muy jóvenes ),trasladaban su tartera,sus
pies de manzana,su suave repostería para merendar en Central Park...y es qué...Ayyy Nueva York,
Nueva York....días por menos que ilusionantes de principios de otro siglo toda vez es evidente como en nuestros días estámos sin duda ayunos de un nuevo impulso,e ideología la cual no hubiera de tardar en llegar.-