Imploramos pues por una muerte prudente,de tal modo que Adriano confesaba en sus memorias
"aún me acuesto con la esperanza de llegar a la mañana".Siendo así como no está probado científicamente,no es del dominio público la benefacción de escuchar música clásica quizás tan
solo 1/4 de hora antes de conciliar el sueño.Como tampoco esta probada la benefacción inmensa
de esa tocata "en la" de Juan Sebastián Bach toda vez fuera la aurícula derecha del corazón.Si;al final
del mismo modo que el buen libro todo requiere su ritmo,su gratísima frecuencia,de tal suerte que así llegamos al mundo cuasi ignoto de los microbiomas del suelo,aquello que de alguna manera imploramos por que en verdad fuera una segunda revolución verde,por toda respuesta la esperanza en un mundo mejor.