Si bien aquella noche en la cual era fácil adivinar a Mercurio,hermano Othón se acercó hasta el río
en el cual en aquella fechas era muy habitual encontrar a nuestra pequeña comunidad científica
compuesta sobre todo por estudiantes y otros apasionados de la astronomía a los cuales - todo hay que decirlo - habíamos tenido a bien becarlos y los cuales compartirían mas tarde entre risas y muestras de afecto,el brócoli con patatas de la huerta y Bechamel que en aquellos días tenía a bien cocinar Fargundía.De este modo al llegar pronto los encontró abstraídos en los cielos manejando con donaire sus telescopios ora rojos..ora agua-marina...para después teclear aquí o allá o bien apuntar ( primero a hurtadillas); cualquier fórmula novedosa la cual pasarían a exponer después.