Pero en lo que respecta a nuestra pequeña,libre y apasionada comunidad, (la cual no dejaba de crecer día a día);lo cierto es como dadas las fechas pronto entraríamos en las señaladas
"fiestas dela pilonga",días en los cuales tratábamos estos frutos con extremo mimo de tal suerte que
las asábamos según la secreta receta de Heradía,de modo y manera que entonces sabían según la costumbre como estaban invitados al jolgorio todos los miembros de los pueblos circundantes, pues tan bonita era la espiritualidad de la confraternización que entonces y toda vez el crepúsculo consentíamos en bailar aquello que determinara la época,siendo así como parejas de muy diversa índole se abrazaban acaramelados toda vez Fargundía no podía por menos que observar como un año
mas habíamos tenido éxito y la comunidad había conseguido un dinero muy merito con el cual poder continuar sufragando nuestras investigaciones.