Celebrábamos con alegría incontenible el aniversario de aquél día el cual tuvimos a bien abrir al
público las instalaciones de nuestra comunidad,de tal manera que aún nos considerábamos afortunados en poseer este poder de convocatoria entre los estudiantes.Cierto es que los colaboradores de hermano Othón ofertaban cursos de formación excelentes,pero con todo la oferta siempre resultaba pobre respecto a la demanda.Así un día hablando con Marcelo del sentido de las cosas le pregunté expresamente por el contenido de la eucaristía,de tal suerte que al pronto entendí
que no había hecho sino tocar un tema capital.Pues del mismo modo que el clásico dijera:"hartaros de
mi glotones",con seguridad pero de un modo mas elegante se revelaba así el sacramento,en cuanto lo que aceptábamos plenos de gozo en aquellas jornadas de primavera no era sino el hecho precioso del verbo.El verdadero y dulce sentido del amor.