Se suscitó entonces la cuestión,a todas luces interesante,"de los grandes días de academia" ,de como la luna toda vez afectaba a nuestro cerebro pues no en vano estamos compuestos en un gran porcentaje de agua y el agua influye en las mareas,mas allá de ello bien hubiéramos de deducir como
cada posición de la luna influye en un determinado somatotipo ,o en una determinada área de
nuestro cerebro ( el hecho cierto de algunas zonas mas sensibles);de tal suerte que sin pretenderlo
habíamos abierto los grandes portalones del saber y la inquietud a los médicos y nutricionístas,
aquella asignatura la cual comenzaba a demandarse de la medicina y los astros.De modo y manera que ahora la cuestión la cual se plantea no es sino la del apetito,el apetito como aquella vieja reivindicación del saber de la humanidad.