Contemplábamos las aguas del río Portus bajando:suaves,inmortales,con cadencia,de modo y manera
que tras extraer del zurrón unas olivas,su éxito fue tan inmediato que enseguida quisieron ser partícipes todos los "considerere" siendo lo cierto como guardamos los huesos con sumo cuidado pues no habrían de ser en el futuro sino fuente de investigación y estudio incluso - o sobretodo -
tratándose de climas halófilos.Así al pronto y en la lejanía creímos ver una luz ?,una persona joven ,si bien en aquél momento no le dimos mayor importancia,toda vez hermano Othón le trasladaba a Marcelo como del movimiento de rotación del sol en cuanto se infieran de el las manchas solares entonces muy bien pudiéramos pasar a entender algo mas toda vez la certidumbre de las aguas.