domingo, 11 de diciembre de 2016

Sobre la boda de Galilea .-1.-

No se podía negar como  aquellos días en cuanto fueran para la comunidad cercana a la arcadia,estaban quisiéramos o no marcados por un nuevo devenir.Pues mentiría si no afirmase la dicha la cual encendía nuestros corazones toda vez Galilea nos confesara a los postres (  oh!;aquellas deliciosas recetas en las cuales quizá se profundizara en la nata y en el chantilli ) ,de la gran cena de Navidad  o "tilé" como en efecto  estaba enamorada de un joven "considerere " y que en breve consentiría en contraer nupcias con el.Entonces hermano Othón se incorporó pausadamente:alto,fortísimo en cuanto fuera el émulo físico de Platón de tal suerte que ahora su copa se alzaba en alto,dejando por testigo a los cielos de nuestra dicha.Siendo así como antes del enlace la pareja hubiera de sostener una relación muy bonita de cuanto menos un año o de quizás un  tiempo indefinido ,días de vino y rosas,de pasear entrelazados,de cenas divertidas con los amigos,de trabajo o proyectos en común ,de idear cosas nuevas,en aquél tiempo precioso e inmortal de sus vidas,en su afán anhelante de explorarse su cuerpo con todos los sentidos,con toda la intensidad.