lunes, 5 de diciembre de 2016

Un receso con Thaureg .-1

Era un asunto harto conocido el hecho de que habíamos invitado a la comunidad del telescopio o
a "los asociacionistas del telescopio " a las jornadas de reflexión,por lo que en uno de aquellos recésos,cuando el sol solía lamer los acantilados de mármol,divisé en la lejanía a Thaureg el cual
observaba los bueyes con infinita nostalgia.Le pregunté entonces por el porqué de su pesar,a el,a quien la comunidad científica debía tanto.De modo y manera que en un instante nos sorprendimos
 ambos caminándo:despacio,de manera natural,charlando de todo y de nada toda vez abríamos de par en par el gran portón de los hervíboros .Entonces este se percato no sin sorpresa de como
ora aquí..ora allá...existían todo tipo de dispositivos móviles mediante los cuales estudiábamos los
animales precisos,nuestro precioso tesoro semoviente.Y es qué en verdad impresionaban aquellos majestuosos bueyes de 1,90 de altura hasta la cruz.