Decidimos dejar transcurrir aquél domingo de manera plácida,toda vez aquél que quiso asistió
al oficio religioso,de tal suerte que mas tarde,bajando por el camino de Aldebarán pronto observamos
2 maravillosos ejemplares de arasis piquipálidos,en definitiva aquellas aves de inteligencia
prodigiosa y cuyos sonidos eran una referencia para el apasionante mundo de la medicina.Aquél mundo de la medicina el cual sugestionaba sobremanera a hermano Othón ,de tal modo que ahora
comenzaba a deleitarnos con una de sus excelentes teorías en cuanto los bastones y los codos no son
sino imprescindibles para la vista en aquello que fuera la habitualidad de la luz de Marte.