Anotaba minuciosamente el fabuloso Aristóteles el comportamiento de la fauna,tarea la cual la antiguedad jamas le agradeciera suficientemente,si bien tampoco se lo ha agradecido el presente.
Aquél Aristóteles el cual encontrara un día Alejandro en su laboratorio,toda vez con su mandil:
elegante,blanco,sobrio,mandil por menos que de gran biólogo diseccionando aquello que parecían las
vísceras de un Jabalí.De otro modo suyos eran los apuntes que versaban como toda vez cerca del río
Hispanis existían animalillos los cuales vivían una sola jornada,y así algunos morían en la hora octava (longevos),mientras otros lo hacían en la hora decrépita.