Se sostiene pues Dunkerke en cuanto fuera el espíritu civil.Aquél espíritu de la civilidad el cual
en tantas y tantas ocasiones alentara Cicerón y aquél espíritu civil que posteriormente albergara el corazón de Winston Churchill.De tal suerte que cuantas evocaciones de la época en el patrón de yate
de aquellos días,héroe a la postre,enamorado del mar,el cual ahora:ahí está que aparece !,con su
pequeña corbata del club,por menos que un jubilado el cual tenía una importante partida en el pub,
y que sin embargo no dudará jamás en acudir a la llamada,a la urgencia del momento histórico,salir al paso de los peores días de su patria.