Regresaba Taradellas a España,en aquella parte de la historia de España nunca bien narrada a nuestros compatriotas,de tal suerte que era recibido por la multitud,que era recibido por miles y miles de pañuelitos blancos,Taradellas siempre con su sempiterno abrigo: elegante,muy elegante,por toda respuesta de figura evocadora,señuelo y premisa de otra época.
- Sr.Taradellas que tiene que decirnos de su viaje a Madrid ?
- Oh:jo,jo,jo..un tal Suarez ha sacado el cepillo de cepillar catalanes...- refiriéndose por supuesto
a aquél juego preciosista de muñeca el cual poseía el ex-presidente,con aquella sonrisa encantadora
y por supuesto ese talante liberal ese bohonomía la cual enamora al mundo,y por supuesto a los
Españoles.Pues Adolfo..shhh..Adolfo no había nacido para idear el mal, toda vez que tal y como
glosaran los poetas de la época su daga..su daga era de cartón.