Tampoco se podrá negar nunca el encanto de las estaciones ahora que el reloj: Tic-Tac-Tic-Tac
señala al fin las 5 en punto en la estación Victoria.Nostalgia pues de los ferrocarriles tanto como
de los grandes gestos que contemplamos en el pasado,y así aquél abracito:efusivo,con cariño,
por menos que emocionante por parte del futbolista Xavi a la reina Sofía ( y quisimos tanto a la reina
Sofía...).Si bien la época precisa ante todo de un plan económico,del arte de reequilibrar la riqueza del territorio de un modo que no fuera vía impuestos sino " a sensu contrario" en cuanto la mejor
generación de riqueza.Por menos entonces que una nota a pie de página entre aquella obsoleta dicotomía entre la España igualitaria frente a la España en todo su ser :brillante.