Pero entonces en breves minutos el crepúsculo,y al pronto una guitarra que por menos que nos helará
el corazón.De tal suerte que nos encontramos como todos aquellos que en los años de plomo,en la
lucha contra la delicada inocencia sirvieron a su patria como escoltas,hoy ven comprometido su futuro laboral.No,la política al igual que Moscú jamás ha creído en las lágrimas,si bien existe un cierto cantico hacía la angeología en aquél interponer el cuerpo.Y así que honradez profesional,que evocación a la inmortalidad la del "inspectore",aquél gran policía y escolta el cual interpuso su cuerpo entre las balas y Juan Pablo II,en pos de un deber profesional.