Nos asalta entonces la duda,surge pues la pregunta de si en verdad aquél impulso el cual pervive
en el interior del sapiens,aquél último engranaje de la sociedad (Humanitas ) ,ese amor decidido por las buenas maneras el cual demuestra en tantas y tantas oportunidades de la historia no constituira
acaso nuestro inexorable porvenir.Siendo así como decía Ortega - y cuanto le debemos a Ortega...-
como existen épocas yin...y existen épocas yan...mientras de algún modo eran sublimes,poseían aquél
"no se qué que nos encantan ",constituían un guiño a los buenos sentimientos del alma aquellas lecciones de Francés - y Francés en mitad de la contienda..- la cadencia preciosa en la pronunciación
por parte de la señorita Edwina,el tiempo acompasado de las respuestas,la luz entrando por los soportales,por el encanto de las ventanas decimonónicas,cuando por último la civilidad...