- Gentes de Anbanh !,amigos ! - exclamó al tiempo que la gran ovación que se dio por respuesta
parecía que echaría todo abajo y un agudo chillido salía por los recién instalados altavoces al tiempo
que un viento del sur le despeinaba los cabellos.Merrin de Trin como otros muchos se encontraba
profundamente emocionado por el acto y sin embargo algo ocurría en la segunda puerta de acceso
al puerto que le impedía la concentración,algunos escuadrones a caballo de la policía de seguridad ecuestre de brillantes uniformes y terroríficos pañuelos negros al cuello estaban haciendo su aparición y tras ellos cuatro soberbios coches oficiales completaban la marcha.La voz de orador volvió a oírse a través del equipo de magafonía pero ya era incapaz de prestar atención.Los automóviles habían terminado de traspasar el acceso y aún rugían los motores cuando cuatro
asistentes bajaron apresurádamente con el fin de abrir cuanto antes las puertas traseras para mayor comodidad de los viajeros.Giusse Nazz había bajado del interior del tercer vehículo y por un momento una sombra de terror cruzó el corazón de Merrin de Trin.Permanecía de pie junto a dos o tres oficiales y algunos soldados en rigurosa posición de firmes y no debía estar ni mucho menos tranquilo pues constantemente su vista escudriñaba en todas direcciones como poseído de un sexto
sentido sobrenatural.