Es curioso por tanto como unas democracias que ante todo tienen a gala el ser liberales,que ante todo
se sienten magnánimas,que respecto a la moral en tantos y tantos asuntos no exista margen para la duda,al pronto no se admita el amor disímil.Ese amor disimil el cual nos trasladaba tantísima herida
en "an education" ,pues es así que en puridad hubiéramos de saber como en ocasiones alcanza nuestra vida,rasga nuestro corazón ese tren blanco y beige ,la gran pasión de nuestras vidas ante la cual terminamos sucumbiendo sin remedio.Discutía pues la helade si el alma se hallaba en el corazón o si por el contrario hubiera de encontrarse en el cerebro.Como quiere que fuere lo cierto es que hoy nos duele tantísimo el evocar el crepúsculo blanco y rosado el cual se contemplaba desde las ruinas de Petra.