jueves, 12 de octubre de 2017

Cuando Dios hizo el equipaje .-26.

Hacía un tiempo que la noche había conseguido esparcir su negritud,y sin embargo ni el frío de esta,ni la eterna niebla habían conseguido inquietar a Amelia Agata Slake  que con una vieja lámpara de aceite recorría metódicamente la primera planta de la fábrica de juguetes de Ederland.No había energía eléctrica por lo que algunos faroles estratégicamente situados daban una luminosidad distinta sobre la gran mesa circular y de mármol que en breves momentos iba a ser protagonista de la reunión.
Era un edificio:bello,abandonado y clandestino del que muy pocos sabían su emplazamiento.Amelia Ágata era una muchacha dulce y pelirroja y aunque su edad no hubiera estado nunca por encima de los once años todo aquél que la conocía pasaba a augurarla un espléndido futuro al frente de la asociación Grenwicht.Sus días discurrían tranquilos bajo la tutela de Mortymer Slake ,ufanándose
ante el como ante todos de ser la niña que mas amigos y conocidos contaba entre todos los muchachos del tercer centro de reeducación estatal para menores de ocho a doce años.Nunca había tenido noticias sobre el paradero de sus verdaderos padres por lo que cuando se la preguntaba al respecto daba versiones del todo fiables,habiendo llegado incluso a autoescribirse cartas con el fin
de poder llevar la nariz tan alta como el resto de los muchachos del quinto curso que tanto la admiraban.No obstante su tio Mortymer,que efectivamente era un genio en el arte de hacer felices a los demás,procuraba darla todo cuanto una pequeña de su edad podía necesitar y con este ya iban a hacer siete los años que permanecía a su lado.