Era la mañana de lunes mas improductiva que Giusse Nazz recordaba en su vida profesional.Y sin embargo todo parecía en calma en el monstruoso edificio Eihden donde tenía instalado su soberbio despacho de altísimo presupuesto para autoridades de policía y otras del ministerio del interior.A través de las ventanas se sentía como las olas golpeaban furiosas contra la orilla y algunas gaviotas
pasaban rozando los limpios y relucientes cristales.Tenía la puerta abierta y una y otra vez recorría la estancia lanzando furtivas miradas a su subsecretario jefe que en su pequeña mesa a no mas de quince metros de el, se esforzaba en aparecer atareado.Repentinamente vio como un ordenanza joven y muy peinado apareció frente a el delatándose en el habla tanto el no haber nacido en Anbanh como su corta experiencia profesional.
- Traigo un mensaje urgente para el Sr.Nazz !.
- Déjelo aquí - contestó el subsecretario sin levantar apenas la mirada - yo se lo pasaré ahora -
- Lo siento señor - respondió con rapidez el joven visiblemente azorado - pero tengo orden explícita de entregárselo en mano -.Giusse Nazz sonreía contemplando la escena .Su baja estatura y su escasa complexión le habían hecho ver a otro ordenanza muchos años atrás que también trataba de cumplir las órdenes con pulcritud.