Merecería pues la clase política del presente ser juzgada con rigor en algún momento de la historia.
Y hubieran de preguntarse nuestros hijos alguna vez si en verdad a un pueblo modélico era honesto
haberle hecho transitar de este modo por el alambre.Exponemos así al mundo nuestro muestrario de carencias,si bien tan solo aquellos que se permiten vivir con un futuro cierto son ahora los que sonríen desde la atalaya.