Nos atrevemos pues a decir fuera de España aquellas cosas las cuales jamás diríamos en nuestra
patria,de tal suerte que cuan bello es el hecho de la distancia,cuan bello es el hecho de tomar perspectiva;por último apelar a la sanectud del corazón.Se comienzan entonces las grandes gestas
toda vez se posee el valor de ser humilde y aún perviven en mi memoria las viejas fotos de José Oneto,en aquellos días en los cuales los grandes de los partidos no tenían empacho en departir juntos,en conocerse,en saber uno de otros,en ese acto tan humano que supone el mostrarse fotografías
de la familia.Y así Adolfo...siempre las prisas de Adolfo..aquél Suárez el cual llegaba tarde al evento,aquél Suárez que por toda respuesta cenaría su tortilla a la francesa,su sandwiche,en cuanto:
- Toc,toc ;que sorpresa !.- así tocaba el hombro de Santiago Carrillo para poco después fundirse en un formidable abrazo...