miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cuando Dios hizo el equipaje .- 106.

Sudaba,eso si,de manera visible por su amplia cabeza desnuda ,y este era sin duda el motivo por el que en la otra mano portaba un pañuelo de traje quizás de Nylon o de algodón.Nada mas llegar se encontraron con los Sres Meyers ,pues ambos les esperaban en la puerta.La fiel ama de llaves lloraba desconsoladamente y aunque Otto Weiis intentara calmarla no parecía haber nada en el mundo capaz de calmar su llanto.El Sr.Meyer por su parte iba a decir algo dando vueltas nervioso a su gorra en el instante en el que Giusse Nazz se introdujo veloz en la casa sin reparar en el.Una vez subió los escalones observó como Bucaner Newron gimoteaba llorando para sus adentros y una sensación de soledad infinita parecía haberse apropiado de la estancia.El cuerpo de su ama yacía tan solo cubierto por una sábana blanca mientras el viento del atardecer ,que triste entraba por la ventana pugnaba por mover alguno de sus cabellos al descubierto.Giussse Nazz con la desdicha aún en el semblante ,reparó en la carta testigo de su muerte,mientras Otto Weiss investigaba indicios o pruebas ,que por supuesto nada tenían que ver con el caso.