- ! Vamos,vamos que el desayuno espera ¡ - oyó decir a su atareada mujer,mientras se giraba de un lado a otro de la cocina con las tazas de café aun humeantes.
- ! A ver si te gusta esta nueva modalidad que te he preparado ¡.- volvió a decir la señora Harter ,quien con una ternura infinita no podía dejar de mirarlo.Los dos habían entrado ya en años y por tanto eran consecuentes de lo que todo este asunto de la revolución,los nuevos días y la gloría podía acarrearlos si los planes aun a última hora fracasasen.Y aunque hacía mucho tiempo que habían tomado la resolución en firme,siempre habían temido que el gran día ( o sea hoy ) llegase.Volvió a mirar ( mas bien de pasada ),por la ventana ,y luego con un gesto metódico de quién hace algo un día tras otro ,se enfundó su larga gabardina beige ,para coger mas tarde su elegante sombrero de primavera.