martes, 16 de enero de 2018

Cuando Dios hizo el equipaje .- 127.

Al fin se les vio llegar en la distancia y entonces el delirio mas enfebrecido se apoderó de la población ,tres abigarrados portaestandartes abrían soberbios la entrada de la asociación Grenwicht ,mientras al viento flotaban con magia las banderas que con tanto orgullo portaban.Muchos eran familiares o conocidos de los asistentes por lo que es fácil imaginar que en este punto se desbordaron las escenas entrañables .Ahora si;docenas de flores invadieron el aire ,mientras los padres trataban de alzar a sus hijos y una muchacha aventurera conseguía abrirse paso entre la multitud para estampar un beso a la carrera en la boca del joven Weapont  que formaba en un lateral de la formación,y que muy seguramente acabaría compartiendo con ella sus días hasta el fin.Este y otros detalles consiguieron emocionar a la multitud y muy pocos eran los que hasta el momento habían conseguido contener la emoción cuando el sonido se torno atronador ,pues el capitán,el capitán Norther subido en un jeep Wilson agitaba ambas manos saludando sin que nadie a su lado le recordase que los grandes capitanes no han nacido para que por sus rostros se viertan las lágrimas.