3.
Pero es infinítamente superior la alegría de la boda a aquellas mañanas de Schubert. No;no puede perderse jamás la algarabía de las damas de honor,el azul celeste de sus vestidos,sus preciosos tocados.El vuelo:libre,claro y diáfano del ramo de flores,en cuanto aquella alegría infinita la cual nos proporcionan las flores.Asistimos pues "estupefactos" al día en el cual se caso nuestro principito.Pues el principito era de todos y de todas un poco.Se olvidaba pues en España la necesidad de la vieja guardia,si bien...
- Tu tenías 19 años y aun tomábamos limonada en el bulevar.