1.
Nos asusta si bien por momentos nos fascina el ser capaces de trasgredir las fronteras del amor prohibido.Nos referimos entonces a este tal y como se concibiera al modo clásico, de tal suerte que conforme a la tragedia,y así el anhelo que supone la carnalidad y la carnalidad ahora que nos es posible,pues tal y como se dijera en los días de Godofredo de Bouillon :¡ Que Dios te premie con una vida corta y placentera !.
2.
En realidad aquellos que estamos perdiendo no es sino el arte del coqueteo,el hilo tan delicado que definía la galantería ,aquél bamboleo:sutil,dulce,elegante de la señorita Daisy Miller en cuanto fuera la fuerza maravillosa de Henry James.