Así,unidas de la mano,sensuales,de bella factura,paseaban a través del parque Griffith cuando al pronto ali-olí preguntó:
- ¿ Te apetece que comamos en un Italiano ?.¡ Oh,me muero por una napolitana !.De modo y manera que casi sin querer se encontraron entrando en "Fabio " ,un restaurante por lo demás romántico,de bellísimos manteles diseñados por " Armand " y en el cual sobre todo se respiraba armonía y paz.