Aunque pudiera parecer improbable el viento se constituía por el momento en el verdadero emperador de Whitsunday.De modo y manera que el señor Sanders desayunaba en su domicilio unas exquisitas tostadas con vegemite el cual,por cierto,maridaba de un modo placentero con el buen humor.Después se encaminaría hacía su pequeño comercio en el cual proveía de todo tipo de cañas de pescar,mandíbulas de tiburón ( terribles),botes de krill y un sinfín de productos maravillosos los cuales no tardarían en hacer las delicias de los turistas.