- ¡ Bien,Bien,Bien ! - exclamó al verlas - ¿ y qué se os ofrece muchachas ?- pregunto toda vez un trapito a cuadros volaba sobre su espalda y tomaba la decisión de poner las manos en jarras abriendo las piernas cuanto menos 30 °.
- ¡ Madre mía! - exclamaron las chicas una tras otra admiradas ,pues en verdad en el interior del taller podían contemplarse las estatuas más bellas que nadie fuera capaz de imaginar.
- Si...esto...verá...ante todo quisiéramos realizar un encargo - dijo Bristol admirada tanto por la belleza de las obras como por la corpulencia de la señora Franchini.