Se proclama entonces la aberración de que la igualdad suponga por fin lo. mismo que la uniformidad identitaria.De tal suerte que entonces el sueño de las más crueles de las dictaduras partícipes del presente.Si bien una cosa es cierta : ¡ Tocqueville no pudo prever jamás esa refinada crueldad del marxismo !.Por ello la realidad de la máquina es sin duda no sólo un desafío,sino un nuevo amanecer para la humanidad.Tan sólo es preciso conciencia para ser buenos partícipes del futuro.