viernes, 14 de septiembre de 2018
Margot .-38.
¿ Quién podía afirmar que el domingo no se presentaba soñador ?.Si bien Delia Tori no dejaba de recordar otros fines de semana cuando ambas jugaban a descubrir la vida y aun mas estaban enamoradas de la plaza San Martí,tanto era así que a esta aun la dolía evocar los pormenores ,los detalles y entonces aquella gracia natural de Roberta la cual sonriendo ,siempre sonriendo, la asía la nanita para que ahora las dos juntas de espaldas a la fuente lanzasen sus monedas al aire a los cielos a la fortuna de los vientos, para después una vez en el hotel decidirse por bajar a tomar una pizza en porto picolo allá donde moría la bahía y lugar en el cual tantas veces se jurasen entre lágrimas su amor.Por fin y una vez de regreso a la mansión apenas tuvo manos para achuchar a los sobrinos de Roberta los cuales ora si...ora también se refugiaban corrían divertidos a refugiarse en sus brazos pues no en vano regresaban de ver aquella romántica reposición de "los aristogatos ".
- Amore...- susurró penetrando en su habitación.
( Sin respuesta ).
Si bien la hirió, sintió que el mundo se desvanecía al contemplar como aún permanecía sobre el canapé y sobre los ojos su antifaz color malva.