domingo, 28 de octubre de 2018

Margot .- 84.


Entonces en un momento determinado,en un momento de pasión en el cual sobraban y sobraban las palabras,Roberta Roberta quiso acariciar la mejilla de Minennesota,quiso saber de su piel y del porqué de esas preciosas pecas diminutas,de modo y manera que ahora derrochando aquél encanto propio de la juventud exclamó:
- ¿ Me acompañas mi amor ?.
- ¡ Oh! respondió la periodista tremendamente halagada,si bien cuando quisieron descubrir donde se hallaban entonces cayeron en la cuenta de como habían subido ¿ flotando ? los escalones y ahora se encontraban frente a la nobleza de una de las puertas de adera.Entonces Roberta quiso besarla,la beso con encanto,con gozo,sin premura,de seguro no muy lejana a como besan los ángeles,si bien dios nunca aclaro..por qué nadie pintó nunca un angelito negro...mientras Minnesota la asía con dulzura uno de sus glúteos.