viernes, 13 de septiembre de 2019
De la comunidad de San Egidio.
Es verdad que nos salva aquella parte del mundo la cual retoman las religiones. Hablamos pues de la fe como un lugar lejano, apartado, siquiera "una esquina " de nuestro cerebro.Se querella pues el antiguo hombre de ciencias contra esta de tal suerte que aún quisiera la época desterrarla para el campo de los no adscritos a los logaritmos, para quienes no son capaces de conjeturar los agujeros negros. Por fortuna nos salvarán siempre las biografias de los grandes. Los grandes al margen de la norma, de la premisa de la terrible chaqueta de botones alineados. Por lo demás pareciera que no merece aiquiera el esfuerzo intelectual el reparar en la comunidad de San Egidio. Toda vez se advierte en este grupo de personas el valor de Pujar por esa otra vida grande,siendo así que hoy logran referenciar Madrid como capital de la paz. Si,todavía hoy les es fácil hablar de paz a los religiosos. Quedan pues emplazados los políticos.