Es difícil plantear un desarrollo efectivo del derecho sin saber del presupuesto de la historia. No obstante la época no es tanto la expansión del aparato supranacional ( del que los ciudadanos están ahitos), sino el dotar de agilidad a la unión jurídica del continente. Así en el momento de aglutinar la necesaria filosofía del derecho pasamos a darnos cuenta como este decae en cuanto fuera el referente de la psicología de la nación. Tratamos y tratamos de hallar fundamentos al propio derecho, si bien no existe fundamento sin incidir en la psicología de las naciones, en aquella filosofía de la psicología jurídica. Motivación pues muy alejada de cuanto supone hoy la corte de Bruselas.