Comentaré algunos detalles que trascienden del alma de Nueva York, siendo así como toda vez avanzan por sus calles también hallan la pobreza, se trata pues de un hombre de raza negra ( ya anciano), el cual ofrece sus productos, el cual deja ver su artesanía.
- ¿ Compra usted señorita? - (Quiere enamorarnos su voz).
- Nooooo... ¡ Pero.. Pero que artesano tan maravilloso...!. - Shhhh... esta cieguito..
- vera usted no tengo platita....
- Oh, no importa... creo que ha salido el sol, ¿ pudiera usted describirme el día...?.
- La verdad señor artesano... es un mediodía precioso.