Se quiera o no, ante nosotros aparece otro episodio de la historia, guste más o guste menos, los días por venir habrán de ser nuevos, muy nuevos, exquisitos como ese tartar de salsa de ternera el cual con tanto mimo preparaba la hija de Erio. En el momento en el cual redacto estas notas se confirma un nuevo foco de coronavirus en Wuhan y si bien pudiera no ser trascendente, lo cierto y verdad es como una gran parte de la población bien pudiera sufrir ahora fatiga de batalla. Así para gran parte de las sociedades occidentales el confinamiento es demasiado castigo, de un extremo a otro del mundo las multitudes se "amotinan" con independencia del color de su gobiernos, pues el sapiens que en todas sus expresiones es hermoso, es magnífico y es inocente, no merecía semejante castigo. Ahora bien ;la libertad como quiere advertirnos Ratzinger ( y Ratzinger es una gran cabeza del presente), debera salir victoriosa de este nuevo embate.
- ¿ Se debe permitir entonces el derecho de manifestación Merriadoc.?
- Si ;por supuesto, con distancia de seguridad, con mascarilla, con un mimo proceloso en cuanto fueran las medidas de salud. Si bien siempre libertad.