Al pronto y como en aquél cuento de "sangre Romañola" una pareja de mediana edad, un matrimonio quiso acercarse a la mesa hasta la cual nos encontrábamos de tal suerte que en la proximidad la mujer quiso decir :
- D.Amancio ¿ nos permitirá convidarlo a un café?
- Oh, señora por Dios no se moleste...
- Nuestra hijita... nuestra hijita padece cáncer... somos una familia muy modesta... de Cebreiro, nos llevamos una sorpresa de veras con la compra de esas magníficas máquinas.Así en ese momento intervino Capote, el cual no dudo en dirigirse a la metre.
- ¿ si?.
- Por favor Suzanne cielo, ¿ podrías cargarme la factura de estos señores a la cuenta?.
( algunas lágrimas, abrazos y.... despedida).
- Pero entonces D. Amancio sin lugar a dudas el gran amor de su vida fue su esposa Rosalía ¿ no es así?.
Parece... Parece que en un primer momento se abstrae.. mil y un instantes se agolpan en la cabeza del veterano empresario de tal modo que una lagrima pugna por aparecer al evocar el día de su boda.