Nos encontrábamos cerca de Oñate en aquél tiempo en el cual el coronavirus quería terminar con unos días de sabiduría en el arte y la conciencia de enfrentarnos y de otro modo acercarnos a un tiempo donde al fin pudieran ser revisadas tantas y tantas concepciones erróneas. Quiso comenzar entonces nuestra pequeña meditación hermano Othon, el cual dedicaría un tiempo a evocar a San Pablo II. Comenzó así :
- Adolece la historia de pensadores que ensalcen aquellos momentos en los cuales quizá íbamos ganando, por fin tratar de que existiera una suerte de derecho de costumbres el cual permitiera que el corazón, que los corazones, al pronto se implicasen mucho más que en el pasado en la paz. Contemplamos entonces la ruina del presente, sea pues la persona de edad tras las cortinas escuchando temerosa las cifras engañosas de muertos - . Y entonces hermano Othon pregunto :
¿ Por cierto que ha aprendido la humanidad hasta el momento de la batalla contra la covid - 19?. Pues si ayer hablábamos de la escoba como novicia del aprendiz, entonces del mismo modo el político debe profesar la humildad, la humildad del transporte público, de la honesta aviación regular... ¡ Claro!, aboguemos porque los políticos en todo tiempo disfruten de las olivas.