Del coronavirus el cual ha brotado en Pekin, muy bien hubiera podido ser que el reservorio hubiera sido otro animal distinto al pangolin. Así observamos como persevera la costumbre en algunas naciones de Asía de guisar las ratas. Ratas cuyo aparato digestivo desconocemos absolutamente. Y ratas portadoras de cualquier infección sobre la tierra. Tan solo una decidida intervención por parte de la organización mundial de la salud demandando en algunas partes de Asía un cambio profundo de mentalidad, un cambio profundo de costumbres, pudiera alterar el paradigma.