Ante todo el agradecimiento eterno a los amigos de la libertad. La libertad de una belleza tal como en aquellas ocasiones en las cuales habíamos abierto los regalos el día de Nochebuena y entonces le habíamos pedido a papá que por favor nos ayudase con el tren eléctrico, el mismo que ahora corre y vuela y hace chup - chup con las luces encendidas del salón. Libertad de pensamiento frente a la explotación televisiva frente a la dura exigencia de una minoría frente al hecho violento frente a cuanto supone de Griego el debate, aquella generación que creció bajo la egida del Rey Juan Carlos y los debates de Hermida
- ¿ Es el club liberal?
- Si, diga,por favor diga usted lo que desee.