Aunque no pudiéramos decir que fué un día frio.Sí adquiria un tono impersonal,de algún modo
difuminado;eso si con seguridad propio de aquellas jornadas las cuales sé recuerdan de por vida.
Así pues el sargento Stern esperaba impasible el avance de los últimos hombres del sur.Cuando
hasta sú mente llegaron los acordes del imortal y magnificente:"Salve Regina".De tal suerte que
a continuación sé sucedieron una serie de imágenes las cuales recordaría de por vida.
Así sú espléndido caballo tordo relinchó moviendo ostensiblemente el cuello;al tiempo que
reparaba en el bonito chaleco rojo de aquel hombre de Georgia el cual avanzaba sín miedo,ataviado con sú sombrerito hongo.Instantes despues advirtió lo heroico de aquel muchacho el cual tocaba mirando a los cielos sú tambor;si bien instantes despues y con lágrimas
en los ojos dió la orden de fuego!.De esta manera cayó de inmediato un muchacho joven cuyo pelo
rubio sé lé antojó a la vez hermoso y violento;y fué tal el fragor de la batalla que en verdad lé hirió y lé hirió gravemente el ver morir aquella mañana tantísimos hombres valientes.
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-¿No?.¿Dime que llego tarde?-preguntó la señorita Taylor a Ruth Porta (gerente de la mayor
tienda de textiles de Savannah);pero contenta de verla de veras.La saludó entonces "a la
distancia";pues lo cierto es que sé encontraba abrumada entre las 2 hermanas Farmer;las
cuales trataban de escoger unos pequeños textiles a cuadros verdes y rojos ; a modo de
mantitas...con el objeto de que sús perritas pasaran un "calido" otoño.
-¡Ruth!.-Exclamó viéndola al fín acercarse hacía ella.
-¿Alguna noticia?
-Nada de importancia;tan solo una carta.
-¿y?.-
-De Chester.-
-Chester...-observó sín mirarla al tiempo que llevándose el índice a los labios traspasaron el umbral de aquella pàrte del establecimiento la cual un día fuera herbario;y en la cual hoy mostraba los más atrevidos dildos...