lunes, 24 de mayo de 2010

Carta abierta al presidente Obama.-

Estimado señor:

Con seguridad un día,años despues de haber concluido su mandato,sé encuentre tranquilamente
en el porche o ¿por qué no?,perdido en alguna terraza y entonces hasta su mente lleguen aquellos días de la presidencia.
Descubrirá entonces sin duda que muchos de ellos sé contaron como los mejores días de una vida,una vida magnificente,una vida que mereció la pena vivir.Asimismo comprobará quienes siguen a su lado,aquellos que constituyeron su roca,frente a la profusión de amigos que sin duda requirió el momento...de la observación del poder dicen que los grandes hombres salen con la
idea de que somos infinitamente mas pequeños de cuanto aparentábamos,de que fuimos mas frágiles de cuanto supusimos,de que es perentoria la necesidad del apoyo de las naciones y la
ayuda mutua entre los pueblos...

Pero sigue entonces;Sr.Presidente,vertiéndose crudo al mar,de tal modo que ahora asola la costa,y ya constituyen miles y miles los afectados...gente que no tenía nada que ver con ello...
los buenos pescadores,los Hoteleros,gente inocente...la gente...salen entonces a socorrerles
los trompetistas de Nueva Orleans y pienso para mi-que siendo fabulosos no sé si fueren lo
bastante...-Miramos al cielo entonces y no encontramos soluciones..cuando...¡Mira!;parece que surje inesperadamente pleno de papeles,de bocetos,de ilusiones,esa gente la cual sabe tantísimo
de petroleo,aparece entonces de forma inesperada el niño del llavín;el niño del llavín ahora que
no nos acordábamos de su existencia;pues no son en la tierra y no son en los cielos tantísimos los
caminos para unirse los hombres...
Pero...pero fijese que es temprano y han llamado a la puerta...
-¿Sr.Presidente?.-
-¿si?
-Es...es el niño del llavín...
-digale que pase...