Paseaban sin prisa,con mimo,aquella tarde por Grassmarket y tanto era así que Garret ora si...
ora no preguntaba por el precio de los mas diversos frutos de la tierra mientras por sú parte
Verónica evocaba las nuevas sensaciones las cuales la provocaba sú nuevo lecho:"Aotex",el cual
no transigía sino en llevarla al climax en aquella posición séptima en la cual la parte trasera de
"lo mullido" sé elevaba despacio en busca del mas excelso placer.Pero les gustaban ante todo los melocotones;y estos habrían de ser:amarillos,limpidos,grandes,los cuales elegía concienzudamente para por último introducirlos en aquellas bolsas especializadas propias de
los días en los cuales "el público" aún cobraba por el margen comercial del reciclaje.
-Bueno...bueno...bueno....y este níspero ¿qué?.¿que dices tú Vero?.La preguntó a sú ayudante
en el momento en el cual rodando suavemente,sin ruido apareció el automovil...No,no reparó
en el; pues en ningún caso parecía un vehículo especializado;si bien en un instante un hombre alto de pajarita grave disparó:cinco,seis veces contra el.Como quiere que fuere,quizas un pálpito,un
sexto sentido,lo cierto es que Vero dió la voz de alarma de tal suerte que Garret-Demostrando que aún no estaban lejanos sús mejores días-tuvo reflejos al tirarse;si bien con la gravedad
de aquellos 2 impactos en el hombro.
-Vero...¡Vero!...¿como estas?...-exclamó cuando una nueva ráfaga mas poderosa destrozó el
soporte del tenderete y al pronto observó como aquella frutera:grande,deliciosa,Bonachona,
caía fulminada de un disparo en la nuca desplazando media sandia...lé hubiera gustado
encomendarse a algún Dios;si bien si pudo extraer sú revolver siquiera fuera con la única posibilidad de hacer puntería apuntando a los bajos,a los neumáticos.
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Existía una gran expectación aquel viernes noche por contemplar el retorno a la ciudad de
"Little poney";de tal suerte que en los camerinos el "sugerente" Aristófanes deambulaba de un
lado a otro con sú "fusté" observando el ir y venir de las bailarinas...
-¿El Sr.tenía mesa reservada?-preguntó Patty Silver.
-Oh,mesa...si,por supuesto...-exclamó de forma distraida Ricky extrayendo casi al reves sú
invitación.Así,una vez sé hubo sentado,percibió no sín un orgullo legítimo la secreta admiración que a sú paso despertaba Isabel...de este modo transcurrieron cuatro o cinco minutos cuando
el corazón la golpeó de continuo al observar como furtivamente la contemplaba aquella mujer
apodada "big Nancy",la cual embuidas sus generosas formas en sú "pemplum de trabajo";
fumaba plácidamente;mientras entre risas,conversaciones inmortales,y espirituosidad
sé escuchaba la voz:grave,preciosa,bellísima de Amaía T.