21.
Todos los esclavos vendidos en los mercados de Gitega,de Kayes y el mas lejano de Myinga
estaban condenados a las tareas mas duras y miserables que existen sobre la tierra.Pero tambien,no nos olvidemos algunos eran tratados como:"objetos delicados"."Objetos"sin duda
a cuidar.Nuestra filita de pequeñines había llegado a Gitega,ciudad de mercado y donde Gunder Nerende (jefe de la expedición),pensaba deshacerse por lo menos de la mitad.Sin piedad,a empujoncitos y collejas fueron introducidos en el sótando del antiguo palacio de Avenje.Un gran palacio con sús nuevas divisiones,el cual haría las veces de carcel.Muy pronto,2 hombres altos,fortísimos como el pequeño Wagner no había visto en sú vida,"almacenaron" a cada niñito en sú celda,aprovisionándoles previamente,eso si,de una toallita,una pastillita de jabón y una nueva indumentaria.Enseguida sé escuchó la voz terrible y poderosa del jefe de la expedición:
-¡A ver!.¡Número quince!;¡Mas Wagner!.¡Ducha inmediata!.Wagner salió solito,casi desnudito de
la celda cuando "de un tirón" (fuerte) de orejas lé introdujeron en la sala de duchas.Alejo
Siestoma (primer ayudante de sótanos),apareció con una gran manguera industrial y al verle la cara lé dijo:
-Oye,oye,oye,aquí nada de pucheros.¿eh?.(era un hombre de corazón inquebrantable).En pocos
segundos,el muchacho dejó reposar las gafitas y el pantaloncito en la repisa y cubriéndose
con las 2 manos la cara,y el parchecito del ojo,pronto estuvo dispuesto.El agua salía rápida,muy
rápida (a toda presión)."Dios que fria estaba".Empujándole un poquito hacía atras.-¡Enjabonaté
y pronto habras terminado!-lé dijo el Sr.Siestoma.Ya de regreso a la celda lé vino a la mente sú madre allí en la cocinita de sú casa.Rezando por sú vida y por sú futuro.¡Dios mio cuanto la quería!.A estas horas seguro que pensaba que había ingresado en el colegio.Y entonces mil veces prefirió la muerte, a que ella descubriese la verdad.
La noche cayó pronto para todos,y esta avanzaba inmisericordemente hacía el amanecer.La luz
de la luna sé filtraba por los barrotes y de y de todos ellos,ninguno dormía pues solo Dios sabía
lo que sería de sús vidas a partir de mañana.En un momento lé preguntaron a Wagner:
-¿oye a tí que número té há tocado?
-El quince.¿y a ti?
-El cinco respondió el muchacho.Saldré de los primeros.-dijo con un cierto aire de tristeza.-
-¡Silenciooo!.¡Silencioooo!;ahí al fondo o entraré yo missmo a haceros un repasito en las
orejitas.-Gruñó el guardián del sótano,el cual con sús zapatones encima de la mesa contemplaba
sín perder detalle sú serial nocturno favorito.Al amanecer 2 guardias que nunca había visto
aparecieron con sús porras desenfundadas,dando golpes a las rejas y exclamando:
-¡Todos arriba que empezamos!.Primeros númerospreparados para salir-.En la parte superior del palacio,la decoración,la vegetación,el ambiente,todo estaba cuidado hasta el último detalle.
Al contrario de lo que pudiera pensarse la pasarela no era una linea recta donde los esclavos
pudieran andar y mostrarse.Sino que de forma sorprendente,tenía forma de herradura.
Estando toda construida de marmol nacarado,la vegetación y las plantas-ya lo hemos dicho-eran
abundantes y en el centro de la estancia cuatro cisnes plateados manaban agua de sús gargantas
en un espectáculo de verdad digno de verse.Arriba en la tribuna ocupaba el primer plano,el
subastador Feliz O ´si.Hombre menudo,de bigotitos finos y extremadamente astuto.Detras
de el aparecían 2 hombres vestidos al uso occidental.En cuanto al público (por circunstancias que nadie llegaría nunca a conocer),hoy no era uno de esos grandes días para recordar.Si bien,eso si,
la mayoria de las mesas estaban llenas.