Lé placía ante todo al Sr.Horn disfrutar de sú bellísima esclava en aquellas horas inmortales
en las cuales pareciera que el crepúsculo no consentiría en morir jamas.De tal suerte que
yaciendo esta en la cama procuraba esmerarse con un cuidado infinito en el uso del "Tintorelo";
instrumento tan en boga en aquellos días;el cual consentía en ser una fina caña por la cual sé
deslizaba:dulce dulce la margarina hasta los labios vaginales;toda vez que el la bombeaba a
conciencia mediante aquel elipsoide con formato de pera.
-Oh;creo que esto ya está-exclamó cruzando una mirada de inteligencia con Claudia (sú ama de
llaves).No obstante en breves segundos escuchó risas y guitarreo en la calle de manera que
asomándose a la ventana dijo:
-Pero...pero;¡si són Anthony y los alegres muchachos de Virginia...!;entonces y como si en ello lés fuera la vida sacaron al porche entre risas,bromeando,las viejas mecedoras sudistas;hasta que
muy pronto Judith sé atrevió con una dulce melodia tocando sú guitarra.Asi;lé plugó enormemente encontrarse con sús amigos;por lo que despues de algunas limonadas con "lits"
sé atrevieron con canciones:Españolas,Francesas,las propias de la tierra;de tal suerte que
al joven Jeremy sé lé anegaron los ojos en lágrimas al evocar el mundo maravilloso y quizas
perdido para siempre de la vieja Nueva Orleans...
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No tuvo sino que asomar la cabeza por la ventanilla de manera que al instante el general Grant
percibió el ir y venir de hombres en el extremo de la vía.
-Sargento...-exclamó con voz ronca,de sueño;toda vez que este pasaba con un farol...
¡Mi general...!;hemos creido advertir una treta en la vía...(silencio).escupió entonces al suelo.
-parece ser que toda la zona está infectada de forajidos...-lé dijo sacudiendo un tanto el polvo
de sú sombrero...
-Tan solo unos forajidos-pensó.El hombre al frente del ejército de la Unión...