30.
Que contento venía Bernardo por la nueva circunvalación,tatareando,silbando y entonando en bajito:"Té querré siempre,siempre..."Venía,no sé si lo hemos dicho en el coche de Alexandra
un Mazda muy antiguo paro indomable,y sú destino era la residencia del padre pateras,
pues siendo domingo pensaba pasar un día fabuloso con sú hijito Wagner;siendo así que a veces acompañando el ritmo dulzón de la melodía lé daba unos golpecitos al volante;atento al tráfico pero sín dejar de sonreir.Muy pronto aparcó cerca del Dyane-6 del padre pateras,y en 2 pasitos
sé plantó debajo de la ventana de sú hijito con la esperanza de encontrar" algún signo de vida".
En un principio lé extraño aquel silencio y aquella placidez en el ambiente,pero luego tras consultar sú reloj optó por ponerse las manitas a modo de bocina exclamando:
-¡Vamos Wagner!;¡vamos pequeño perezoso!.¿Estas despierto ya o qué?.¡Mira que sé nos escapa el Domingo!.
-¡Papá!;¡papá!;¡papá!-contestó Wagner descorriendo la cortinita.Sú padre,sú padre que lé había prometido un día entero con el;y ademas pensaba llevarlo a un sitio magnífico.Solo de pensarlo sé lé iluminó la cara de emoción.No obstante ante los ademanes,gestos, y continuas payasadas de sú progenitor el pequeño no pudo sino llevarse el índice a los labios con urgencia,y aunque incapaz de contener la alegria lé indicó como pudo que aún había chicas durmiendo.Hay que decir;antes de que prosigamos narrando este capítulo,que tanto el Rey Negut como Bernardo
habían logrado aquí y allá trabajitos esporádicos:de cargamuebles,auxiliares de construcción,distribución de pequeños portes etc.Aunque siempre por un corto espacio de tiempo y de manera provisional.Pues..."No hay forma chico de legalizar lospapeles...".Por
otra parte ¿es cierto?,que los 2 ahorraban tanto como podían y aunque aquella era una ciudad dura,los dos tenían grandes ( y secretas) esperanzas.
-¿Qué té parce hijo?-dijo mostrándole sú atuendo.( y esque los dos iban guapísimos con sús
corbatitas nuevas).La de Wagner;por favor,un poquito más pequeña.Despues lé mostró el coche
-viejecito ya-pero indomable,resistente,e invencible (las cosas de Alexandra).Con lo que Wagner
agrandaba mucho la vista y no podía deejar de mirarle,pues en aquel momento no había nadie
-ni habrá-en el mundo,más importante que sú padre.¡Dios mio cuanto lé quería!.
-¿sabes hijo?;en cuanto llegue a Kstone pienso escribir la crónica de este día;sé titulará:
"Crónica de una ilusión".Lé comentó mientras arrancaba.