domingo, 13 de marzo de 2011

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 76.)-

Pronto sé transformó en 2 o tres corrillos,los cuales comentaban las incidencias acalorada
y preocupadamente.De pronto,por un extremo de la calle y caminando de un modo desenvuelto apareció Lester Chesterton.No sabían bien como,pero estaba allí.Vistiendo sú mejor traje
(con unos zapatos tan lustrosos como nadie hubiera visto jamas).Avanzaba silbando distraidamente,como si nada de aquello fuera con el.Lester era muy conocido por sú ingenio
(practicamente imbatible en el poquer).Al verlo;Bernardo no pudo evitar bajar la cabeza sonriendo al comprender lo que intentaba hacer.Fué el cabo primera Eugenio Riquelme quien
al divisarlo rozó suavemente con el codito al gigantesco Sargento Gallardo señalándolo.Cruzando
luego ambos una mirada de inteligencia.
-¡Caballero!;¡Disculpe caballero...!-dijo moviendo la manita y haciendo un gesto para que sé
acercase.
-¿Es a mí?-(Lester,Lester,astuto hasta el fín).-dijo señalándose el corazoncito con el dedo índice.Entonces sé dirigió hacía ellos tranquilamente,con seguridad,mirando exageradamente
a un lado y a otro de la calle antes de cruzar.(casi nunca pasaban coches),con las manos en los bolsillos y tatareando "volveras a mí mi amor".La verdad es que tendría encanto hasta morirse.
Una vez llegó a sú altura sín más preámbulos lé preguntaron:
-Disculpe caballero.¿Tiene usted sús papeles...?
-¡Oh!;si,claro los papeles...-contestó fingiendo sorpresa y llevándose mecánicamente la manita
al bolsillo trasero del pantalón.Desde Kstone todos aguardaban anhelantes el desarrollo de la escena,pues de una manera inconsciente intuían que sú éxito o fracaso de aquella mañana tendría mucho que ver con la suerte que Lester iba a correr en aquel momento.Al final extrajo
una carterita pequeña,roja,plastificada (absolutamente gastada),y con un gesto valiente
sé la extendió al sargento Gallardo.Este por sú parte estuvo una eternidad mirando los gastados
papelitos,luego juntándolos todos,pasó a darles unos golpecitos contra sú manita izquierda
mientras que con voz grave dijo:
-Lo siento pero "seguiremos mirándolos" en comisaria-sentenció al tiempo que inclinando
un tanto la cabacita hacía atras y hacía la izquierda señalaba ostensiblemente el furgón.
Lester Chesterton trató de balbucear algo,pero enseguida 2 guardias de los más fornidos
lé sujetaron por ambos bracitos y lé conminaron a subir.Ya casi desde dentro sé escuchó
algo así como:"Tendrán noticias de mi abogado" o "de verdad lo lamentarán".Pero "No sé
porqué" algo en sú tono advertía que el nunca había tenido dinero para abogados.Por fín la
guardia sé aprestó a cerrar los portones,mientras el cabo primera Eugenio Riquelme
sé rascaba la perillita pensativo,cuasi sonriemndo,con una expresión entre admirativa e
incrédula que todavía lé duraría un ratito.Despues una vez el sargento consideró que había
transcurrido un tiempo prudencial,haciéndose con un potentísimo altavoz sé dirigió
hacía ellos así: