domingo, 10 de abril de 2011

CUANDO DESPIERTES MAÑANA (81.)

era.¿como negarlo?.El alma y el encanto de la reunión.De repente...¿Eger?.¿oye Eger?.El ya no contestaba ninguna pregunta.Sús ojos estaban fijos en la mujer de la barra,por lo que despues de un educado: -Disculpadme por favor-sé encaminó directamente hacía ella.(¡Dios mio como lé latía el corazón!).El resto del grupo sé quedó absorto mirándole. -¿Alex...? -Ella,no sé como decirlo,estaba ya girando y enseguida-¡que alegría!-reconoció sú voz.Al ,igual que lé sucedería a aquel ;sú corazón latía y latía desaforadamente...era tan traidor...por unos instantes el la miró de arriba a abajo,furtivamente,sín poder evitarlo.Como espía un adolescente a sú primer y único amor.(tenía el corazón a punto de reventar). -Alex estas...no sé como decirte...¿maravillosa?.-Ella rió de buena gana y de repente sú cabello flotó y flotó en el aire en el momento de desplazarlo hacía atras.Entonces,no sé porqué una sonmbra de tristeza cruzó el alma del Sr.Washington.La canción del viejo Sinatra decía Dos extraños són... Los que sé miran Dos extraños són... -¿querría usted reservarme este baile señorita?-terminó preguntando Eger visiblemente emocionado. -Perdone pero creo que no lé tengo apuntado en mí carné de baile..-contestó ella,con un gesto simpático,optimista,con desparpajo,como buscando sín encontrarlo.Y entonces los dos sé rieron de buena gana.(pobrecitos).Eger estaba soberbio con sú pelo rubio,más bien corto, fijado y convenientemente peinado hacía atras.Pero Alexandra...Dios mio Alexandra... aquella noche no había mujer sobre la tierra capaz de rivalizar con ella.Los dos bailaban juntos, muy pegados,anhelantes.muertos de deseo y porqué no decirlo de pasión.Fué Eger quien una vez más rompió el fuego diciendo: -¡Como ha pasado el tiempo Alex! -¿Ha pasado?,yo apenas lo hé notado...-y volvió a sonreir reconociendo tácitamente que estaba mintiendo.Despues hablaron de esto y de aquello,de sú casa,de sús padres,y sé rieron de buena gana con las mil y una anécdotas de Marta.Y por unos instantes sús mentes viajaron y sé perdieron una y otra vez por los bonitos días de sú primera juventud. -Mé han dicho que eres activista. -Si;soy activista.-respondió Alex con orgullo,y creo que voy a serlo hasta el fín.Eger sonrió para sús adentros.Lé gustaba,siempre lé había gustado,pero ahora ademas la admiraba en secreto.Entonces y por un momento ella apoyó la cabeza en sús hombros y mas tarde al mirarle volvió a ver como en otros tiempos la luz de sú sonrisa.La sonrisa que un día la había hechizado,repartiendo suaves ( y no tan suaves),almohadillazos casi al despertar. La sonrisa de niño,que lé hacía indefectiblemente bueno,guapo,cariñoso,y objeto para siempre de sú amor.Por otra parte el gran Berti susurraba ahora (en sú versión más encantadora y dulce),balanceandose con pasión y llevando el ritmo de modo que